Al iniciar la segunda gestión, el aprendizaje acumulado durante la primera experiencia de un plan de metas debería constituir un pilar para diseñar e implementar el que se pone en marcha.
El 1º de marzo próximo, el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, abrirá el primer período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de su segundo mandato.
En dicho acto, se espera que presente los principales lineamientos y acciones que planea realizar, tanto durante su primer año como para todo el resto de su gobierno, que finalizará en diciembre de 2019.
El cuerpo normativo de la ciudad de Córdoba contempla, en su ordenanza número 11.942, la creación de un instrumento de planificación, información y rendición de cuentas que contribuye a que el intendente pueda enmarcar esos objetivos y lineamientos de gestión en un plan con metas concretas. Asimismo, facilita a los ciudadanos y a la prensa la información sobre dicho plan y, de este modo, contribuye a mejorar el debate público sobre la orientación de las políticas de la ciudad.
En su anterior gestión, al intendente Mestre y a sus funcionarios del Departamento Ejecutivo municipal les tocó formar parte del primer gobierno de la ciudad de Córdoba –y el segundo del país– en diseñar e implementar un plan de metas.
Sin dudas, implicó un desafío para las diversas áreas de la administración municipal desarrollar un plan con metas y producir información para dar cuenta de los avances año tras año.
Fue una experiencia piloto que dejó como balance el cumplimiento de una norma innovadora, la presentación anual de los informes de avance y la realización de las audiencias públicas informativas en las que participó el propio intendente.
Dejó, además, un premio para el municipio, otorgado por el grupo de las Mercociudades por poner en práctica el plan de metas de gobierno.
Lo que falta
En el saldo negativo, quedó la falta de un informe final que diera cuenta del nivel de cumplimiento del plan durante los cuatro años de gestión, lo que dejó a los cordobeses sin información valiosa para ponderar los avances alcanzados y los que no se lograron.
Desde el punto de vista técnico, la Red Ciudadana Nuestra Córdoba realizó observaciones para mejorar la implementación del instrumento, muchas de las cuales fueron incorporadas por el Ejecutivo municipal.
Desde el punto de vista político, se señaló principalmente que aquellas decisiones sobre aspectos centrales para la ciudad no fueron reflejadas en el plan de metas.
Al iniciar la segunda gestión, el aprendizaje acumulado durante la primera experiencia de un plan de metas debería constituir un pilar para diseñar e implementar el que se pone en marcha.
Existen experiencias en otras ciudades latinoamericanas que permiten extraer lecciones aprendidas. Tal es el caso de la ciudad de San Pablo, en Brasil, que en su segundo plan de metas sumó instancias de participación de la ciudadanía en foros en toda la ciudad, con el objetivo de incorporar sus necesidades y visiones y sumar a los vecinos en el monitoreo de su ejecución.
Instancias de participación se han impulsado desde la Red Nuestra Córdoba en una escala menor y han posibilitado la creación de “49 metas para nuestra ciudad”, un documento elaborado junto con organizaciones sociales en el cual se proponen al intendente metas para el desarrollo de la ciudad, que pueden ser votadas y priorizadas por los vecinos en el sitio www.metasparacordoba.org.
Mejoras posibles
Interesa señalar tres aspectos que constituyen los principales desafíos para mejorar la implementación de esta nueva edición del plan de metas de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba.
En primer lugar, que el plan refleje en las metas los resultados que el Gobierno pretende lograr en las principales áreas de la política pública y no aquellos procesos administrativos que tienen que ver con labores propias de cada una de las dependencias municipales.
En segundo lugar, que en dicho instrumento se incorporen todas las decisiones principales que se pretendan aplicar, a diferencia del anterior plan de metas, en el que no fueron incluidos los principales ejes de gobierno.
Y, en tercer lugar, que se implementen mecanismos de información pública dinámicos, accesibles y amigables para los vecinos, más allá de los informes presentados al Concejo Deliberante. En la actualidad, es posible facilitar información actualizada a través de aplicaciones y plataformas por Internet, que permitirían reemplazar los extensos documentos que presentan las metas y los avances.
El éxito futuro de esta herramienta –que busca que cualquier cordobés pueda conocer qué piensa hacer el Gobierno municipal y cómo lo está haciendo año a año– requiere que el próximo plan de metas cuente, al menos, con estas mejoras.
*Por Lucio Scardino. Prensa y Comunicación de Red Ciudadana Nuestra Córdoba
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